En un mundo cada vez más conectado, los servicios financieros transfronterizos se han convertido en pilares fundamentales para millones de personas en Latinoamérica y más allá. Con el surgimiento de plataformas especializadas, es posible mover dinero, ahorrar y acceder a recursos de apoyo sin importar dónde se encuentren los usuarios. Esta revolución financiera no solo facilita transacciones, sino que también impulsa la inclusión social y económica de comunidades vulnerables que antes estaban excluidas del sistema bancario tradicional.
La creciente ola migratoria, impulsada por causas económicas, sociales y climáticas, exige soluciones que trasciendan fronteras. Áreas como las remesas, el ahorro y el crédito para migrantes y refugiados requieren de productos diseñados para sus circunstancias únicas. En este contexto, Banco Azteca ha emergido como líder con su producto estrella: el innovador Guardadito Sin Fronteras, un servicio creado para responder a las necesidades de quienes viven en movilidad y lejos de sus lugares de origen.
Lanzado en 2024, este programa se posiciona como un modelo de banca inclusiva dirigido a migrantes y refugiados en México. Con más de 2,000 sucursales en todo el país, ofrece un acceso simplificado a cuentas de ahorro y un sistema integrado de recepción de remesas que reduce tiempos y costos.
Además, Guardadito Sin Fronteras forma parte de una estrategia más amplia de inclusión financiera, destinada especialmente a mujeres, jóvenes y trabajadores informales que históricamente han estado marginados de los servicios bancarios formales. A través de alianzas con organizaciones civiles y refugios, Banco Azteca ha logrado llevar su oferta a los rincones más remotos.
La capacidad de respuesta ante emergencias es uno de los pilares más sólidos de Banco Azteca. Durante la pandemia de COVID-19, mantuvo todas sus sucursales abiertas y adaptó procesos para garantizar la continuidad de servicios esenciales. Gracias a ello, el banco registró un crecimiento de cartera del 40% entre 2020 y 2022, con un impresionante 96% de pagos puntuales sin recurrir a aplazamientos ni apoyos gubernamentales.
Cuando el huracán Otis azotó Guerrero y Acapulco en octubre de 2023, Banco Azteca fue el primer banco en reabrir sus puertas: reabrió 6 sucursales en 9 días, implementando generadores y eximiendo comisiones en cajeros automáticos para usuarios de todas las instituciones. Esta rapidez salvó a cientos de familias que dependían del acceso físico a efectivo.
Más allá de los servicios bancarios, Banco Azteca impulsa programas educativos de gran alcance. Su iniciativa Aprende & Crece, dedicada a la formación financiera y digital, alcanzó en 2024 a 1.68 millones de participantes y generó más de 152 millones de impactos a través de talleres, webinars y contenido digital.
Estas acciones contribuyen a fortalecer la autonomía de personas que, sin estos conocimientos, podrían caer en prácticas de endeudamiento peligrosas o en esquemas informales de ahorro con altos riesgos.
Este alcance físico y digital convierte a Banco Azteca en una plataforma nacional de resiliencia social, capaz de atender a trabajadores informales, microempresarios y comunidades alejadas de centros urbanos.
En 2024, Banco Azteca recibió el UiPath AI25 Global Award por automatizar 190 procesos internos, reduciendo los tiempos de aprobación de créditos de 13 días a menos de 24 horas en la mayoría de los casos. La aplicación móvil, renovada con una interfaz intuitiva, permite a usuarios con baja alfabetización digital acceder a servicios de crédito, ahorro y remesas con unos cuantos clics.
El modelo de Banco Azteca se integra en un ecosistema amplio de servicios “Sin Fronteras”. Desde Alterna Sin Fronteras, que facilita remesas a Latinoamérica desde EE.UU., hasta iniciativas de salud y migración que ofrecen asesoría legal y atención médica a inmigrantes. Estos esfuerzos conjuntos demuestran que la colaboración entre sectores privado, público y social es clave para resolver desafíos complejos.
Organizaciones como Tax Sin Fronteras, Salud Sin Fronteras y Grupo Sin Fronteras complementan la oferta, brindando apoyo tributario, programas de salud binacionales y capacitación en preparación ante desastres.
Aunque los avances son notables, persisten retos significativos. La inclusión plena de poblaciones en situación de movilidad, la protección contra fraudes y la interoperabilidad entre plataformas transfronterizas exigen soluciones sólidas. En este sentido, la experiencia de la CBSA en Canadá muestra cómo la tecnología puede facilitar el flujo seguro de personas y mercancías; una lección que la banca puede adaptar para optimizar sus procesos.
De cara al futuro, la adopción de blockchain y contratos inteligentes podría reducir aún más los costos y riesgos asociados a las transferencias internacionales. Al mismo tiempo, la expansión de alianzas con organizaciones humanitarias y gobiernos locales permitirá llevar estos servicios a quienes más lo necesitan.
La banca sin fronteras representa una oportunidad histórica para reconectar a familias y comunidades con sus recursos financieros, fortaleciendo la resiliencia colectiva y abriendo caminos de desarrollo. Productos como Guardadito Sin Fronteras demuestran que, con visión y compromiso social, es posible construir un sistema financiero inclusivo que abrace a todos, independientemente de dónde se encuentren.
A medida que la tecnología avanza y las alianzas se multiplican, los servicios transfronterizos seguirán evolucionando y transformando vidas, recordándonos que cuando se rompen las barreras, florece la verdadera oportunidad.
Referencias